Entradas

LA DEBILIDAD DE LA MEMORIA

Imagen
La debilidad de la memoria, sí, porque la memoria es voluble y poco fiable, está sujeta al vaivén de los sentimientos. Si no, ¿Por qué cambia tanto la versión de los mismos hechos según quien los cuente?
Hechos que volvemos míticos, es como si dijéramos, vale, puede que no sucediesen de ese modo, pero así es como deberían haber sucedido y es como quiero recordarlos, si alguna vez fuimos derrotados, al menos que sea una derrota heroica.
Y así, a veces nos mentimos a sabiendas de que nos engañamos a nosotros mismos, nos mentimos para consolarnos, otras veces para consolar a los demás, porque creemos que así combatimos el miedo, o porque ocultamos nuestra miseria o las miserias ajenas, porque creemos que es un acto de amor… ¿nos equivocamos?
Y la memoria nos devuelve las cosas más dulcificadas o más trágicas dependiendo del grado de romanticismo, dolor, o euforia que tuviésemos instalado en ese momento. Porque hay circunstancias en la vida que se nos presentan demasiado complicadas y triste…

PASEAR CONTIGO

Imagen
Con una lentitud
de luces y de vientos que nunca conocí,
han crecido los plátanos
y las casas antiguas de estas calles.
Detrás de sus balcones se vivieron
fiestas que no eran mías,
guerras que no sufrí,
ambiciones que no me dominaron,
muertes que no he sentido. Cruza la gente y habla
en un hermoso idioma que me cuesta
trabajo comprender. …………………………………. Y sin embargo
esta ciudad es mía,
pertenece a mi vida como un puerto a sus barcos. Sin duda es la memoria
de algunos novelistas y un poeta. Y sin duda, también, es la importancia
de pasear contigo,
de tu mano en mi mano, de nuevo adolescente,
tu cabeza en mi hombro,
tu silencio en el mío. (Completamente viernes) 1998
Luis García Montero

DESFIBRILANDO LA CONCIENCIA

Imagen
En ocasiones las cuentas no salen, auditamos el tiempo y nos muestra las oportunidades desperdiciadas, todo lo que dejamos en el camino a cambio de fatuas promesas, entonces se hace un gran vacío bajo tus pies, abajo el abismo, por el que va trepando sin misericordia el miedo, miedo a lo que vendrá después, el pánico te rodea; arriba el infinito, casi no puedes respirar, el origen y el fin.
No quieres ver si todo a explotado de forma natural, o a conciencia has puesto tú la dinamita a aquellas pequeñas grandes cosas que fuiste construyendo y levantando poco a poco, esas que tanto te importaban y no recuerdas en que momento dejaron de ser suficientes.
Tampoco recuerdas si eras feliz, cuál fue el motivo que te provoco el aburrimiento de tenerlo todo, te asusta pensar que la vida a esta edad sigue por un camino recto, que todos los planes que hiciste han finalizado, la meta se ha conseguido, si ya no habrá nada por lo que pelear…
Una palabra, una mirada, una sonrisa, un no sé qué interior… …

NO, NO SOMOS LOS MISMOS.

Imagen
¿Qué importaba entonces?



Cuando uno tiene diecinueve o veinte años, no se piensa que la vida se encargará de enseñarnos que nada es tan fácil, entonces la amistad era un refugio, ese sitio seguro, blindado, en el que nada malo podía pasarnos, estábamos juntos, éramos jóvenes y no podíamos perder un segundo en torturarnos pensando en el futuro, que estaría radiante esperándonos. Todos los jóvenes estarían obligados a no imaginar las pruebas duras que el destino les deparara, que les tiene reservados obstáculos salpicados de desesperanza, dolor, miedo, ira, decepción… esas cosas no se piensan a los veinte. A esa edad es difícil vislumbrar las cicatrices que quedaran por ahí dentro, en el corazón, en el alma o en la conciencia.
Nos conocimos en la universidad formando una pandilla envidiable, con la sensatez de unos, el ingenio de otros, la generosidad de saber escuchar, de compartir, de celebrar los éxitos con cerveza, y ahogar los fracasos en vino. Época de descubrir, de aprendizaje y co…

GOZOS Y SOMBRAS

Imagen
Que importa mi nombre, si me llamo  María y aun me llaman Mari, o quizás Dolores y aún me llaman Loli, tengo 50 años y soy escritora, tengo cierto prestigio, de mis libros  se venden los suficientes como para vivir sin excesos y sin penurias, desahogadamente, en eso soy afortunada,  aunque aún recuerdo tiempos peores en los que no diré que pase hambre, pero mi alimentación era escueta, sin muchas variaciones, pasta, arroz,… pero la imaginación hace milagros y yo siempre supe, o quizás lo aprendí ante la necesidad, a hacer un plato suculento con casi nada, hoy día sigo haciéndolo, me dan unas zanahorias, cebolla, ajo, laurel, un poco de mantequilla, queso batido y una yema de huevo, y os garantizo que no podréis creer que con tan pocos ingredientes sea ese el resultado.
 Intento trabajar por las mañanas, sin madrugar, no me gusta madrugar, otras veces en las siestas de verano, y por las noches rara vez lo consigo.
A lo que iba, tengo ya media vida, cuando cumplí los cuarenta no fue pr…

EN EL ESPEJO DE MI ALMOHADA

Imagen
Me enviaste un whatsapp: “enciende la velas, pon música, que en veinte minutos estoy ahí”
Era verano, mis días pasaban entre leer, nadar, escribir a la sombra de la higuera, y respirar la tranquilidad mientras regaba el huerto, esa era mi ocupación.
Al atardecer, horas antes de esconderse el sol, llegabas con tus abrazos y miradas, tu cuerpo exhausto no se rendía al cansancio. Cenábamos al aire libre, cerveza bien fría, parrillada de verduras y sardinas al fuego de la barbacoa, de postre los nigales dulces que nos ofrecía la higuera.

Algunas noches terminaban con un chapuzón desnudos en la piscina, ¡que forma de entenderse los cuerpos!, otras en silencio balanceándonos en la hamaca suspendida entre las dos moredas.
La ventana daba paso a la luna llena, reflejando olas de plata en el suelo, la cama una isla cobijo de náufragos abrazos, murmullo de alientos y palpitaciones del pecho.



Me enviaste un whatsapp: “La próxima semana tengo trabajo en París, ¿te vienes?”
A las ocho de la mañana, con…

EN EL AIRE

Imagen
En la España de los años 50 una amiga nada silenciosa  se había colado en casi todas las cocinas de todos los hogares, para dejar entrar y salir los sueños. Éramos pobres entonces…bueno, ahora también… y los valores de solidaridad y bondad con el más necesitado parecían más indispensables que nunca…bueno, ahora también.
A través de esta charlatana compañera se colaban los concursos, canciones populares, seriales y demás folletines en los que la gente, nuestros mayores de hoy,  reconocían su propio mundo sentimental.
Ese mundo que en la dictadura, como dijo Jon Murelega Ibarra anestesió a una sociedad consagrada al hambre, enmascarando problemas de toda índole que azotaban el país.
El fútbol sustituyo  a la penuria, los seriales a la venganza y los concursos a la represión y cerrazón política y cultural.

En los años 60 y 70 adquirir un televisor era muy difícil económicamente hablando, por lo que el uso de la radio siguió llegando a todas las personas, de cualquier clase social, edad, reli…