EL AMOR CUESTA...


Siempre se ha dicho que el amor es para los blandos, para los ñoños, pero nada de eso, oigan, hay que armarse de valor y de coraje, para que esté por encima de todas las cosas, para que no lo devore la rutina, ni el aburrimiento, para pasear cogidos de la mano, para que el beso de buenos días no solo no se olvide, sino que sea imprescindible, para enterrar la frase no tengo tiempo, porque tiene que haber tiempo, para preparar una cena juntos, para aparecer espontáneamente a mitad de la mañana de un día duro de trabajo por el simple placer de compartir un café, para un domingo desprenderse de la pereza y el pijama para dar un paseo en bicicleta, para olvidarse de ser practico, para que no se acabe la novedad ni la pasión, para aprender a pedir perdón cuando en un arrebato se ofende, para sacar la mejor versión de uno mismo, tanto que estés encantado de conocerte, para…tantos “para” que no se transformen en “es que ya no”

Así que el amor cuesta, cuesta más que ponerse a planchar cualquier día de agosto a 40º, cuesta más que ponerse a estudiar a las 4 de la tarde en el mes de junio, cuesta comprobar todas las frases cursiles que eres capaz de decir, cuesta como una rozadura en el pie por esos zapatos que te encanta,  cuesta como cuando escribo algo y llega el momento de darle al botón de publicar, cuesta esfuerzo,  cuestan gestos, cuesta dejar de pensar en “yo” para pasar al “nosotros”

Cuando iba al colegio una monja nos dijo, no dejéis que un hombre os diga te quiero, denota posesión, quiero un coche, quiero una casa… querer es más fácil, pero amar…¡joder¡ es más difícil, eso es lo que tenéis que buscar, aunque yo pienso que hay te quieros que suenan a te amo.

No es necesario que sea como en una película americana, por dios, tampoco es eso, y quedar el día de san Valentín en lo alto del Empire State como Cary Grant y Deborah Kerr, o el siempre nos quedara parís de Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, o que nos digan que “mi vida no comenzó hasta que vi tu rostro” como en Cumbres Borrascosas, o un paseo en vespa como Gregory Peck y Audrey Hepburn, (que dicho sea de paso ya me gustaría), o un paseo por las nubes, o morir en el titanic…


Está claro el amor es para los valientes, ya lo sabéis (millones de escritos hay sobre ello) de ahí San Valentín, que viene de valens (el que vale) o valentis (valiente), pero en el amor no basta solo un día, es un día a día.


Comentarios

  1. Ma gustado mucho tu entrada. Cuesta y se necesita valor para seguir en esa búsqueda. Saludos.

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    1. Cuesta...¡pero que bonito es el amor¡
      Un abrazo.

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