Esa “patada” que cambio mi vida.






Nunca olvidare el día en que llena de dudas me hice  la prueba de embarazo, dudas... que sea positivo, ¡Oh my god¡ no, que sea negativo… tengo toda una vida por delante, sueños, proyectos, viajes… y ahí están las dos rayitas, que dicho sea no las necesitaba porque lo sabía, esas cosas se saben, y esas dos rayitas te gritan a bocajarro que tu vida va a cambiar, y estas contenta pero no entiendes porque esas ganas de llorar, ese miedo que de pronto surge, cuando creí que no tenía miedo a nada o a casi nada, yo que trepaba muros, que de adolescente me enfrentaba a todo…y pasan los días, me gustaría decir que vomitando, pero no, no hubo vómitos, ni antojos, nada que indicara que dentro de mi había un ser, hasta mi tripa se negaba a crecer, y siguen pasando los días, dejas el alcohol, el tabaco, comida sana, menos fiestas y más dudas.

Los amigos que te dicen que valiente tan joven…y notas que sus ojos te dicen que es un error y una no puede pensar de vez en cuando que están en lo cierto, días que te acompaña el entusiasmo y días que te sientes sola, confundida entre el egoísmo y el cariño materno.

Pasan los meses, y un día notas una “patada”, me asuste, me emocione, ahí fue donde me sentí verdaderamente madre, mis lagrimas brotaban pero ahora de alegría, una emoción tan inmensa que disipo todas las dudas, todos los miedos, todo se transformo en un autentico placer, y empecé a divertirme, acariciar la barriga, exhibirla, pensar en el nombre de mi bebe, siempre de niños, estaba segura que era un niño, recuerdo cuando la doctora me pregunto en la ecografía que nombre tenía pensado, al decírselo me pregunto ¿y si es niña? Le conteste, no sé, no lo he pensado, siempre hablo de él.



Igual no estaba preparada, pero llego el momento yo que siempre le decía, quédate ahí todo el tiempo que puedas, porque cuando salgas ya no hay vuelta atrás, MADRE PARA TODA LA VIDA, y maldije cada una de las contracciones y grite al médico ¡sácamelo¡ este me inyecto una buena dosis de calma y broto de mi una fuerza que no conocía, dando al mundo, a mi vida, otra vida, un pequeño ser humano que apoyaba su cabeza en mi pecho y así me deje llevar por esos ojitos azul acero.



Comentarios

  1. Qué descripción tan real, de principio a fin, y cuánto sentimiento en cada una de las palabras.

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