AQUELARRE


Sentados en semicírculo, alrededor de la chimenea alimentando el fuego, fuego prodigioso  que a su vez alimenta nuestra alma y nuestras palabras, escupiéndolas dentro de una gran marmita imaginaria como si de sapos, culebras y vísceras se tratara, para deshacer hechizos y traiciones.

Dejamos salir historias, unas ya conocidas pero silenciadas, otras ocultas deseando asomarse a esta noche que ¡quién sabe! sí con  el olor a jabón de los lilos quedaran blancas y radiantes, la hierbabuena evocará amores prohibidos, corazones rotos, pasiones truncadas.

Seguimos auscultándonos  como el médico a su enfermo, poco a poco, ¿te duele aquí? ¿En esta parte?,  ¿la del futuro incierto?, ¿en este hueco que dejo la amiga que se despidió de la vida demasiado pronto? ¿En esta cicatriz que dejo la traición? ¿En esta otra que dejo el abandono? Y así llegas hasta un punto imperceptible, un minúsculo átomo en el centro del corazón que expande sus gritos en ondas concéntricas, no te pertenece, es de otra persona, de esa que te miró con los ojos del alma, esos que no distinguen arrugas, ni flacidez, ni saben de años, ni de  pasados dudosos.

La marmita sigue mezclando sapos, emociones, culebras…

Las copas siguen llenándose de vino para humedecer las bocas resecas por tantas palabras que salen a borbotones, no intentan solucionar problemas, ni decidir el próximo movimiento, solo hablar y hablar durante horas, aliñando la noche con jamón y besos.

La marmita sigue colmándose de sapos, emociones, culebras, palabras, vísceras, risas…


Esta amaneciendo, un tibio sol intenta abrirse paso entre las nubes, parece que no lo va a conseguir, con los ojos enrojecidos tras esta noche que se presentaba oscuramente larga, y se tornó en tan breve como placentera, nos vamos a dormir pero más ligeros, en la marmita quedó,  entre los sapos y las culebras…emociones,  palabras y traiciones… entre las vísceras y colas de conejos, corazones partíos… allí hirviendo hasta evaporarse todo el peso que llevábamos sobre nuestros hombros.






Sólo recuerdo la emoción de las cosas,
y se me olvida todo lo demás;
muchas son las lagunas de mi memoria

(ANTONIO MACHADO)

Comentarios

  1. Hola Ana caminando lelgo hasta este akelarre de palabras despedidas por otras palabras del más grande entre los grandes, quedarse aquí es tanta devoción como obligación..
    Buen día, besos de agua..

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    Respuestas
    1. Muchas Gracias Don Vito. Un placer tenerte por aqui. Un abrazo.

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