EN EL AIRE


En la España de los años 50 una amiga nada silenciosa  se había colado en casi todas las cocinas de todos los hogares, para dejar entrar y salir los sueños. Éramos pobres entonces…bueno, ahora también… y los valores de solidaridad y bondad con el más necesitado parecían más indispensables que nunca…bueno, ahora también.

A través de esta charlatana compañera se colaban los concursos, canciones populares, seriales y demás folletines en los que la gente, nuestros mayores de hoy,  reconocían su propio mundo sentimental.

Ese mundo que en la dictadura, como dijo Jon Murelega Ibarra anestesió a una sociedad consagrada al hambre, enmascarando problemas de toda índole que azotaban el país.

El fútbol sustituyo  a la penuria, los seriales a la venganza y los concursos a la represión y cerrazón política y cultural.


En los años 60 y 70 adquirir un televisor era muy difícil económicamente hablando, por lo que el uso de la radio siguió llegando a todas las personas, de cualquier clase social, edad, religión o raza. Todos pegaban la oreja ante las nuevas noticias que narraba el locutor de turno, haciéndonos testigos de acontecimientos de gran trascendencia, algunos dejándonos sin respiración, como ese 16 de julio de 1969 en el que Neil Armstrong piso la luna, y ¿Quién no ha oído hablar de ese 1938 en el que un joven Orson Welles aterrorizaba al mundo?



Con los tiempos ha cambiado, ¡menos mal! Y no solo ha sobrevivido sino que se ha crecido ante los nuevos medios que nos traen diversas redes sociales.

Mi pasión por la radio me vino algo tardía, la televisión ha quedado relegada a un simple adorno al que hay que limpiarle el polvo…

Me levanto temprano, odio madrugar, una vez que te pones en marcha todo alrededor conspira para que la mañana sea más agradable, el aroma a café, el beso de buenos días y… ¡sintonizo la radio! Siempre con un programa ameno que provoque sonrisas o risas a carcajadas, no es hora de empezar con noticias o temas profundos, ya tendré tiempo durante el resto de jornada…

Y así  empiezo el nuevo día…suena Antonio Vega en la radio,

un nuevo día café en mano,
un nuevo día para seguir apreciando pequeños gestos,
un nuevo día para dejar las prisas a un lado,
un nuevo día para disfrutar de las conversaciones,
un nuevo día para alegrarme de los que me escriben o me llaman,
un nuevo día en el que ignorare lo malo y saldré un rato,
un nuevo día…
Y días que no volverán sigue sonando en la radio



13 de Febrero, Día Mundial de la RADIO


Comentarios

  1. Pues si la radio nos distrae mucho cuando estamos haciendo otros quehaceres. La radio distrae más que la tele. Yo no concibo mi vida sin escuchar la radio desde la mañana muy temprano. Has hecho un buen homenaje a este Día Mundial de la Radio. Un abrazo

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    1. Yo es que no veo la tele, pero soy adicta a la radio. Abrazos.

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  2. Yo también tengo ese recuerdo amable y cálido de la radio acompañando los días en blanco y negro de aquellos tiempos. Emotiva entrada Ana!

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  3. Me encanta. Me ha gustado mucho tu historia y cómo relatas lo mágico que era poder tener una radio por entonces. En mi época me he perdido algo así, que estoy seguro que me habría hecho soñar un montón. ¡Un saludo!

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